VI CONGRÈS FORAL DE COALICIO VALENCIANA. Valencia 22 de Maig de 2010. Hotel Valencia Palace.

Pagina oficial del VI Congrès de Coalicio Valenciana. Edicio provisional. Pendent d´incorporar ponencies territorials i comarcals. Pendent de correccio.

martes, 11 de mayo de 2010

- LA DISCRIMINACIÓN POSITIVA EN LAS POLÍTICAS DE GÉNERO


Sonia Francés de Roa

Cuando el PSOE, dado que la mujer siempre estuvo minusvalorada, puso en práctica lo que llamó discriminación positiva, el Partido Popular lo criticó. Nada extraño, dado que en España no existe la leal oposición. Así, lo que hace la izquierda es censurado sin paliativos por la derecha. Y viceversa. Mas siguiendo con la discriminación positiva, ha quedado demostrado que ha sido para bien; de otro modo, las mujeres seguiríamos avanzando en nuestra reivindicación de igualdad, lentamente, como hasta ese momento. Y si también es cierto que ahora no lo hacemos a pasos agigantados, no lo es menos que, los actuales, son pasos cortos pero seguros.

Dicho lo anterior, ¿acaso las personas --mujeres y hombres-- que abogan de forma sensata por la no discriminación están de acuerdo con los cupos? Pues no, naturalmente que no se ha de seguir avanzando por ese absurdo camino hasta llegar al 50%, que es el fin que persigue el Gobierno actual. Y no sólo en puestos de la administración, también en la empresa privada. Como ejemplo que podría considerarse máximo, los Consejos de Administración. Nada de eso, el porcentaje debe estar en función de la valía de cada cual, sea hombre o mujer. Es más, las mujeres vienen demostrando que hay profesiones, y actividades, que pueden desarrollar igual que los hombres. Ahora trabajan hasta en las minas, citando otro ejemplo ilustrativo. En el campo del deporte, ya hay algún equipo de fútbol masculino (de categorías inferiores) en el que juega alguna mujer. Equipos mixtos que, en el futuro, pudieran llegar a darse con normalidad. También en el boxeo, aunque este deporte no parece aconsejable para una fémina, por su contextura física. Hace años, cosas así hubieran parecido irrealizables.

Abundando en lo anterior, la mujer está más valorada en la conducción de vehículos. Lo hace con menor rapidez pero con mayor seguridad. Otro tanto ocurre con la educación: supera ligeramente en cuanto a resultados. Y si no estadísticamente, se dice de nosotras que somos menos fuertes que ellos pero que tenemos más fortaleza. Algo así parece demostrable en el cuidado de un enfermo, pues la mujer tiene una resistencia en el tiempo que, como dice mi padre, no iguala el hombre. Y es asimismo opinión generalizada que la economía familiar no fracasa si queda en manos de la mujer. Del mismo modo, voces autorizadas mantienen que, de acuerdo con este principio, si el mundo estuviera gobernado por mayoría de mujeres ganaría la humanidad en su conjunto.

Y si nos vamos a la estadística, en no pocos trabajos idénticos la mujer cobra un 30% menos que el hombre. La desigualdad de género en materia salarial refleja una distancia de 25 años, ya que, según un estudio de la Universidad de Alicante, la mujer trabajadora española cobró, en 2005, el sueldo que recibieron los hombres en 1980, como recoge en un informe dirigido por la profesora María Teresa Ruiz Cantero, que publicó en la revista española de salud pública del Ministerio de Sanidad. Por otra parte, en la nueva legislación europea y española, en materia de igualdad, la Comisión invita a los estados miembros a que afronte, entre otros retos, el de la reducción de desigualdades en el mercado laboral en cuanto a empleo y remuneración. Se constata que, a pesar de una disminución visible, las divergencias entre mujeres y hombres, en términos de tipo de empleo y tasa de desempleo, siguen siendo sin embargo importantes. Las divergencias de remuneración entre ambos continúan siendo también muy marcadas. Y más en el sector privado que en el público. La precariedad afecta principalmente a las mujeres.

Todo ello hace indispensable que, los estados miembros, no cejen en sus esfuerzos para garantizar la igualdad de trato en el mercado laboral.

Dejándonos de comparaciones, por aquello de que pudieran ser odiosas, vayámonos a un tema de actualidad, la niña que quiere estar en clase con el velo puesto, pese a las reglas del colegio, que no permiten a los alumnos permanecer en el aula con la cabeza cubierta, cosa sabida tanto por su padre como por ella misma desde el momento de su escolarización. Y ahora le entra el deseo irrefrenable de cubrirse con el velo. Dado que en el centro esto contraviene el reglamento, el Gobierno comunitario le ofreció otra escuela próxima, que ella rechazó. Ella es la excusa, evidentemente se trata de su padre, apoyado por sus valedores islamistas. Y no sólo por éstos, también por el Excmo. ministro Gabilondo, que adujo, incomprensiblemente, al derecho de la educación, cuando nadie se la había negado. Y si tal argumento debiera resultar peregrino en el ministro, más aún lo parece en la feminista portavoz del PSOE Leire Pajín, que ha dicho: "el velo es símbolo cultural", cuando debiera debiera saber que es por sometimiento al varón. Asimismo, ¿por qué la también Excma. ministra Aído permaneció silenciosa en principio para acabar con que es un hecho puntual? ¿Para qué se mantiene entonces el tan alabado y costoso Ministerio de Igualdad? ¿Es ése el tan cacareado progresismo que le achacan? Es en casos como este principalmente cuando debemos reivindicar nuestros derechos.

YOIGO, y aquí nos ofrece una discriminación positiva, ha publicitado recientemente:

SEGURO QUE AHORA ALGÚN FERNANDO QUIERE LLAMARE FERNANDA.
AHORA ELLOS QUERRÁN SER ELLAS.

Del 19 de abril al 2 de mayo de 2010, en Tiendas Yoigo, si eres mujer y te haces de Tarjeta, al recargar 10 € llevas 10 € de regalo. Y si te haces de Contrato, te llevas 10 € de descuento al comprar cualquier móvil.
SÓLO SI ERES MUJER.

Lo de YOIGO ha sido una licencia chistosa. Recuperando el tema cabría decir que no se trata de lamentarse por lo que ocurre. ¿Qué hacer entonces? Lo que venimos haciendo: seguir andando, pues como dijo el poeta se hace camino al andar. Así, desarrollemos:

Conciliación de la vida familiar y profesional. La posibilidad para mujeres y hombres de reconciliar carrera profesional y vida familiar, influye de manera determinante en el éxito de las estrategias para aumentar la tasa de empleo. La Comisión recomienda la promoción de los regímenes de permiso parental, compartido por ambos padres, con el fin de prevenir los efectos negativos que el permiso parental de larga duración puede tener sobre el empleo de las mujeres. En la perspectiva de permitir a mujeres y hombres mantenerse en el mercado laboral, se debe mejorar la oferta de servicios de custodia de los hijos, y otras personas dependientes, gracias a estructuras suficientes y adecuadas. Según se desprende del resultado obtenido recientemente en una encuesta realizada a 16.000 madres de toda España, las mujeres españolas siguen sin poder compatibilizar plenamente sus deseos de ser madres, con su carrera profesional. Los resultados son sorprendentes: el 86'83% aseguran que tendrían más hijos si se llevaran a cabo medidas que realmente facilitaran la conciliación familiar y laboral. Entre los motivos principales, la falta de tiempo, el 49'65 trabajan ocho horas diarias. Y el 70'57, no ha solicitado ninguno de los derechos de los que dispone como madre trabajadora, ya que se ve en la imposibilidad de reducir su salario para poder disfrutar de más tiempo con sus hijos. Con más medidas de conciliación laboral y familiar las españolas tendrían más hijos. Una abrumadora mayoría, el 90%, asegura que el permiso de maternidad es escaso, y debería equiparse con los niveles de los países más avanzados. Un 63% considera que es necesario que se promuevan más medidas de ayuda a la conciliación, como flexibilidad horaria, reducción de jornada, guarderías de empresa, etc. Las leyes y cuotas
paritarias o iniciativas como la creación de un Ministerio de Igualdad, lejos de equiparar las condiciones laborales de hombres y mujeres no están bien enfocadas, no siendo más que una operación de marketing político.

Diferencias entre discriminación directa e indirecta. "Por "discriminación directa" se entiende la situación en que una persona, sea, ha sido o pudiera ser tratada por razón de sexo, menos favorable que en otra situación comparable. En tanto que es "discriminación indirecta" la situación en que una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros, sitúan a personas de un sexo determinado en desventaja particular con respecto al otro sexo, salvo que dicha disposición, criterio o práctica pueda justificarse objetivamente con una finalidad legítima y que los medios para alcanzar dicha finalidad sean adecuados y necesarios."

El artículo 14 de la Constitución Española establece el Principio de Igualdad: "los españoles son iguales ante la ley". Según el Tribunal Constitucional, éste es un derecho subjetivo de los ciudadanos a obtener un trato legal, que obliga y limita a los poderes públicos a respetarlo y que exige que los supuestos de hecho iguales sean tratados idénticamente en sus consecuencias jurídicas.

Pese a ello, las situaciones de discriminación sexual siguen produciéndose a diario; no obstante, el Tribunal Constitucional no deja de emitir sentencias sobre este tema, lo que es síntoma de que algunos órganos judiciales no incorporan correctamente la jurisprudencia del T. C. E. en materia de igualdad entre hombre y mujer, Esto es un síntoma de que queda mucho por hacer.

RESUMEN: En cuanto al 50% (mitad y mitad de hombres y mujeres), parece que gran parte de la sociedad lo rechaza, optando por la lógica de que se escoja al mejor. Algo así, llegando a la exageración, la totalidad de una parte y ninguna de la otra.

En Coalición Valenciana así se ha pensado desde el principio. El cargo no se asigna en función del sexo, sino por su supuesta valía.

Conciliación familiar-profesional. Reafirmarnos en ello.

Y lo tan sangrante de que las mujeres, como parece demostrado, cobren un treinta por ciento menos que los hombres por igualdad de trabajo, valiéndose para ello de engaños como llamar al mismo cometido de otra forma distinta, tal vez la solución estaría en que los convenios fueran de orden estatal, no provincial o local. Y si ello no fuera posible en todos los casos, habría que revisar detenidamente el texto de los convenios para evitar que se colaran, como ahora, lo dicho anteriormente: la labor del obrero alcanza los mismos objetivos, pero se le cambia el nombre para que parezca distinto.

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